El cambio de estructuras emprendido en la Universidad Boliviana a partir de 1972, no ha sido comprendido por la inercia tradicionalista de una pétrea solidificación, y aún por los mismos partidarios verbales de la "revolución" que exige históricamente la superación del atraso, del subdesarrollo y la depedencia.
En contraste con todos los cambios anteriores, en frecuentes "reformas" "contrareformas" y "revoluciones", solo en 1972 se efectúa una verdadera transformación de la estructura de las universidades ancladas en un parroquialismo excluyente y anarquizante. Se incorpora la semestralización y la departamentalización y se integra nacionalmente a las nuevas casas de estudio (ocho públicas y una privada) antes diseminadas y aisladas bajo un sistema de autonomía feudal, que no solo amuralló cada universidad frente al pueblo y su enorme lucha histórica por la liberación y el desarrollo, sinó que aún llegó a extravagantes extraterritorialidades, considerándose refugio vocinglero -fuera de la nación y de sus problemas- de todas las gavillas sectarias de un mismo extremismo internacional.